Sexo gay teléfono

Mi estupenda experiencia con el sexo gay teléfono

sexo gay teléfono

¡No soy gay! ¿Vale! Nunca lo he sido ni nunca lo seré. La experiencia de la otra noche no demuestra nada… seguramente estaría algo borracho y eso fue lo que enturbió mi razón… por que otra explicación no puede haber.

La cosa es que estaba con los colegas en la casa de Scott. Habían venido algunas chicas y lo estábamos pasando estupendamente.

El alcohol impregnaba el ambiente. No se cuentas copas llevaba encima pero empezaba a notar que mi mente estaba cargándose demasiado. Lo mejor de todo es que no era el único: echando un rápido vistazo a la habitación me di cuenta de que dos chicas se habían quitado el sujetador y sus tetas botaban mientras recorrían corriendo la habitación.

Entonces se les ocurrió hacer un juego: Scott marcó el teléfono de un número erótico que se sabía de memoria y lo puso en manos libres. Se escuchó la voz de una mujer que aseguró ser rubia y muy tetona.

Empezó a decir todo tipo de guarradas que, más que excitarnos, lo único que consiguió es que nos echáramos algunas risas. Entonces decidí hacer algo divertido: cogí el teléfono para hablar personalmente con la chica pero la llamada se había colgado.

Scott cogió el teléfono, marcó el número y me lo pasó en manos libres.

¡Juro por Dios que no sabía que había llamado a una línea de sexo gay teléfono! Es cierto que no noté que la voz fuera de tía. Supongo que sería por el alcohol pero pensaba que estaba hablando con una chica.

Empezó a decirme cosas muy eróticas y todos pudieron ver como se me estaba poniendo dura… hasta que dijo que me la iba a meter por el culo.

Entonces todos mis amigos se empezaron a descojonar. Los muy cabrones me habían tomado el pelo.

Si no sabes que hacer, llama a la imagen de sexo gay teléfono publicada al principio.

Sexo gay teléfono: como me dieron por detrás a través de la línea caliente

Sé que para muchos el hecho de ser homosexual es una especie de maldición porque se pueden ver envueltos en toda una serie de casos de discriminación. Sin embargo, en mi caso siempre ha sido un camino de rosas, o porque todas las personas de mi entorno lo han aceptado desde el primer momento, si no por que encontré a un chico muy especial con el que pasé muchos buenos ratos juntos.

Desgraciadamente, tuvo un accidente de tráfico y su mente nunca se recuperó.

Esto supuso un gran valor para mí, llegando hasta un punto en el que entré en un cuadro de depresión del que pensé que jamás me iba a poder recuperar.

Era como una especie de alma en pena que nunca levantaba la cabeza. Un día, un amigo de toda la vida, medio el número de un servicio de sexo gay teléfono. Me dijo que, quizá, todavía no estaba preparado, pero que cuando no estuviera lo probase porque no me iba a arrepentir.

Y llegó el momento…

En el momento en el que me ofreció este número de teléfono, sentí curiosidad, pero sí que era verdad que todavía no había pasado el tiempo de duelo suficiente.

Aproximadamente, cuando pasaron un par de meses más, empecé a tener una serie de ardores nocturnos que solamente pude contrarrestar con la masturbación. Sin embargo, llegue a un punto en el que considere que esto no era suficiente.

Así pues, marqué el número de sexo gay teléfono y pedí que me follara un negro, porque siempre me han gustado las pollas bien grandes, estaba deseando que alguien me la metiera bien, aunque fuera de esta forma virtual.

teléfono para sexo gay

En cualquier caso, me encantó y repito siempre que puedo.